viernes, 11 de julio de 2008

Origen e historia de La Chimba.





Nos introduciremos en lo que es la historia de este sector de la capital y fundamentalmente de los grandes sucesos de los que ha sido testigo.
Primero que todo debemos señalar que “chimba” significa, en lengua quechua, “de la otra banda” o “del otro lado”, en este caso aludiendo a la rivera norte del río Mapocho.
Un eje vital de la zona es la hoy llamada Av. Independencia, una derivación del Camino del Inca que en esos años recibía el nombre de Camino de Chile. Esta importante arteria capitalina puede ser llamada con propiedad la calle más antigua de Chile, pues cuando llegaron los conquistadores en 1540, lo hicieron por este camino. Posteriormente, don Pedro de Valdivia instaló su campamento previo a la fundación de la nueva ciudad, en el entonces cerro de la Huechuraba, hoy, cerro Blanco.
Más al norte de los ranchos ribereños los españoles se repartieron terrenos dedicados a la agricultura, para satisfacer las necesidades alimenticias de sus familias. Allí, de Valdivia tenía una extensa chacra que luego fue dividida en varias parcelas. Algunos de estos predios fueron cedidos a conventos y monasterios que se asentaron en la zona aprovechando la tranquilidad y la condición de aislamiento con respecto de la urbe. El primer convento que se fundó fue la Recoleta Franciscana, en 1647 que acogió prontamente al culto de la creciente población de La Chimba. Hubo que esperar un siglo para la instalación de la Recoleta Dominica. En tanto, en 1770 se levantó el Monasterio de las Carmelitas Descalzas de San Rafael.
Por su parte, el camino de Chile, bautizado tras la conquista como "Cañada de la Chimba" fue más tarde, y hasta el final de la Colonia, denominado "Camino Real de la Cañadilla". Este nuevo nombre alude a su importancia como la principal vía de entrada y salida a la urbe, convirtiéndose en el paso obligado de todo el comercio que provenía de Buenos Aires, o el que iba a Lima.
Resulta importante destacar que desde el siglo XVI, la Chimba fue una zona principalmente rural, en donde se produjeron viñas, hortalizas y frutales que alimentaron a la pequeña ciudad de Santiago.
En 1772 el problema de la comunicación entre la entonces “periferia” y el centro de la ciudad se volvía crítico, pues, si bien existía un pasarela que los comunicaba, esta era de madera y solía destruirse fácilmente con la crecida del río. Se comenzó entonces la construcción del puente de Cal y Canto, una de las más ambiciosas obras ejecutadas hasta entonces en la urbe. Así, la Cañadilla, que quedó directamente comunicada con la ciudad, dejando atrás su carácter aislado.

Más tarde, bajo la administración de Ambrosio O'Higgins, en la última década del siglo XVIII el antiguo camino adquirió la condición de calle, ordenándose la ejecución de una serie de mejoras. La mayor parte de las chacras originales se convirtieron en agradables quintas suburbanas con casas de descanso de importantes personeros de la creciente aristocracia criolla; familias como los Matte, los Urmeneta, los Cruz entre otros tenían sus propiedades en ese lugar.
Y no sólo eso, para ese entonces La Chimba ya había adquirido una importancia sustancial, por lo que hubo un fuerte desarrollo del comercio, fundamentalmente en la hoy zona recoletaza, teniendo como foco la Vega central y también el sector de Bellavista, en donde hace más de dos siglos que ya se vienen celebrando las llamadas chinganas.
Aun así, este sector no perdió su importancia histórica, pues debemos recordar que el ejército Libertador hizo su ingreso, en 1817, luego de triunfar en la batalla de Chacabuco, marcando un hito glorioso en nuestra historia. Por este motivo, a principios del siglo XIX, el otrora Camino Real de la Cañadilla recibe el nombre de Independencia.

De esta manera, podemos visualizar la importancia histórica que ha tenido este sector en nuestro país. Sector que a pesar de su antigüedad, recién se vino a independizar en 1992, cuando por una nueva jurisdicción se dividió en la comuna de Recoleta e Independencia.

Independencia un lamentable caso

Si bien la comuna de independencia posee al menos 8 monumentos nacionales, entre ellos la Cervecería de Andrés Ebner o el Hospital San José, estos se encuentran en condiciones deplorables, su manutención no ha sido la adecuada y la municipalidad no ha puesto en marcha ningún proyecto que fomente su integración a la comunidad.

Iglesia La Viñita




Verdadero alboroto provoco don Pedro de Valdivia, cuando mediante lo que hoy llamaríamos un “golpe de estado” se proclamo gobernador del reino. El conquistador, en el año 1546 procedió a repartir terrenos entre sus huestes. Un buen retazo le correspondió a doña Inés de Suárez, como premio a su valentía, adhesión y lealtad.
El rancho donde vivía Doña Inés se ubicaba donde actualmente esta la calle Juárez. Desde esta casa la mujer emprendió la dirección para la construcción de la capilla de Montserrat, que estuvo ubicada a los pies del antiguo “Cerro de Huechuraba”, hoy Cerro Blanco.
Según nos cuenta Mario Vergara, administrador del lugar hace más de quince años la actual viñita fue concluida 1834 gracias a las donaciones y limosnas de las fieles y a la generosidad de Don Pedro Nolasco León, cuyo apellido aun se conserva en una calle de la Comuna de Recoleta.

Cementerio General




El 9 de diciembre de 1821, don Bernardo O´Higgins inauguró el Cementerio que hoy alberga las tumbas de alrededor de dos millones de difuntos, entre ellos los forjadores de nuestra nación, siendo testimonio de la historia de Chile, de nuestro pasado, de nuestros hombres, de la herencia arquitectónica, escultórica y de nuestro paisaje.
En una visita guiada con Jorge Ahumada podemos darnos cuenta de lo enorme que es el camposanto, y agrega que “es una verdadera ciudad de los muertos, está dividida por barrios. Te puedes encontrar con verdaderos palacios y en otros sectores con fosas comunes a medio tapar”.
Hoy el cementerio General forma parte de nuestra memoria como país, un verdadero museo al aire libre digno de ser visitado.

La Vega central


La Vega fue fundada en 1895 por don Agustín Gómez García, opulento vecino de la Chimba.

En un comienzo La Vega fue llamada pomposamente "Gran Mercado de Abastos de la Ciudad". Con el tiempo el vecindario se acostumbró a llamarla simplemente La Vega. Según Imelda Cáceres, locataria hace más de cinco décadas del lugar, La Vega no ha perdido su magia, y sigue
siendo hoy el lugar predilecto para que ricos y pobres hagan sus compras.

En cuanto a su ubicación; La Vega siempre estuvo situada en el extremo sur de los barrios que hoy se llaman Independencia y Recoleta, casi al borde del río Mapocho y sus limites podrán fijarse entre las calles Dávila, Antonia López de Bello y Rengifo.

Iglesia Recoleta Dominica

Lejos del centro de la ciudad de Santiago y particularmente de su Plaza de Armas, parecía extenderse la vieja chimba con sus chacras, quintas y viñedos, cuando a fines del siglo XVI vinieron a establecerse al "Reino" los Dominicos predicadores.
Para conocer un poco más del lugar, solicitamos una visita a don Félix Fernández, el encargado de los dominicos en Chile y ex rector de nuestro colegio: “en verdad es un imponente y majestuoso templo. Su interior parece un Palacio de 80 metros de largo por 30 de ancho. La nave central, de 20 metros de altura, presenta 52 columnas de mármol en cuyos capiteles lucen ornamentaciones con hojas de acanto. Todo un lujo para la comuna” explica.

En fin, mucho habría que contar para describir cada una de las maravillas que encierra este templo, que ocupa hoy parte de los terrenos donde en los días coloniales estaba el antiguo convento de los Dominicos fundado en 1754 y del cual quedan hoy como mudos testigos de un pretérito ya desvanecido, algunos patios y árboles, mas un melancólico museo que guarda algunos testimonios materiales de la labor de esta orden religiosa.

jueves, 10 de julio de 2008

Barrio Bellavista

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La chimba incluye lo que es en la actualidad el barrio Bellavista; este se ubica entre la ribera norte del río Mapocho y el Cerro San Cristóbal, siendo su eje central la calle Pio Nono. En sus inicios fue ocupada por los indigenas libres, artesanos españoles y yanaconas, pero con el tiempo las tierras fueron entregadas a importantes familias aristocráticas que ocuparon el sector. En la actualidad el barrio bellavista es reconocido como un lugar lleno de arte y con un toque bohemio indiscutible. En él se encuentran numerosas salas de arte y teatro, clubes y restoranes, galpones y tiendas de exclusividades.

Centro Patrimonial Recoleta Dominica



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A un costado de nuestro colegio se encuentra este museo dominico. En él se exhiben de manera gratuita la colección de objetos decorativos donadas al Estado, indumentaria propia de la orden eclesiástica y quizá lo más importante: la biblioteca dominica.
En este mágico lugar son más de 100.000 los volúmenes que se encuentran, los cuales abarcan diversos ámbitos, como los teológico-religioso y de cultura secular (siglos XVI-XX), con obras de ciencia, literatura, astronomía, filosofía, artes, arquitectura, música, vitivinicultura, medicina, historia de Chile y Universal.
La concesión del lugar está en manos de la DIBAM, institución que ha rescatado este importante espacio patrimonial.